Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tu traes la luz mas clara, la paz mas profunda y la alegria verdadera ! ven Señor Jesús! ! ven Señor Jesús!
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miércoles, 30 de abril de 2014

GUSTÉ Y VI Santa Catalina de Siena,


Diálogo sobre la divina providencia (Cap. 167)

¡Oh Deidad eterna, oh eterna Trinidad, que por la unión de la naturaleza divina diste tanto valor a la sangre de tu Hijo unigénito! Tú, Trinidad eterna, eres como un mar profundo en el que cuanto más busco, más encuentro, y cuanto más encuentro, más te busco. Tú sacias al alma de una manera en cierto modo insaciable, pues en tu insondable profundidad sacias al alma de tal forma que siempre queda hambrienta y sedienta de ti, Trinidad eterna, con el deseo ansioso de verte a ti, la luz, en tu misma luz.

Con la luz de la inteligencia gusté y vi en tu luz tu abismo, eterna Trinidad, y la hermosura de tu criatura, pues, revistiéndome yo misma de ti, vi que sería imagen tuya, ya que tú, Padre eterno, me haces partícipe de tu poder y de tu sabiduría, sabiduría que es propia de tu Hijo unigénito. Y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, me ha dado la voluntad que me hace capaz para el amor.

Tú, Trinidad eterna, eres el Hacedor y yo la hechura, por lo que, iluminada por ti, conocí, en la recreación que de mí hiciste por medio de la sangre de tu Hijo unigénito, que estás amoroso de la belleza de tu hechura.

¡Oh abismo, oh Trinidad eterna, oh Deidad, oh mar profundo!: ¿podías darme algo más preciado que tú mismo? Tú eres el fuego que siempre arde sin consumir; tú eres el que consumes con tu calor los amores egoístas del alma. Tú eres también el fuego que disipa toda frialdad; tú iluminas las mentes con tu luz, en la que me has hecho conocer tu verdad.

En el espejo de esta luz te conozco a ti, bien sumo, bien sobre todo bien, bien dichoso, bien incomprensible, bien inestimable, belleza sobre toda belleza, sabiduría sobre toda sabiduría; pues tú mismo eres la sabiduría, tú, el pan de los ángeles, que por ardiente amor te has entregado a los hombres.

Tú, el vestido que cubre mi desnudez; tú nos alimentas a nosotros, que estábamos hambrientos, con tu dulzura, tú que eres la dulzura sin amargor, ¡oh Trinidad eterna!

JRJ - Mensaje del Papa Francisco a los Jóvenes

martes, 22 de abril de 2014

QUE TE CONOZCA Y TE AME PARA QUE ENCUENTRE EN TI MI ALEGRÍA


Del libro "Proslogion" de san Anselmo (caps. 14, 16, 26)

¿Has encontrado, alma mía, lo que buscabas? Buscabas a Dios, y has encontrado que él está por encima de todas las cosas, que nada mejor que él se puede imaginar, y que él es la vida, la luz, la sabiduría, la bondad, la bienaventuranza eterna y la eternidad dichosa; él está por todas partes y siempre.

Señor Dios mío, creador y restaurador de mi ser, di a mi alma deseosa que eres otro del que ella ha visto para que vea limpiamente lo que desea. Intenta ver más, pero no ve nada más de lo que ha visto, sino tinieblas. En verdad no ve tinieblas, puesto que en ti no existen, pero ve que no puede ver más por sus propias tinieblas.

De verdad, Señor, que esta luz en la que habitas es inaccesible, pues no existe nadie que pueda penetrar esta luz para contemplarte. Yo no la veo, pues es excesiva para mí, y, sin embargo, todo lo que veo lo veo por ella, del mismo modo que el ojo débil, lo que ve, lo ve por la luz del sol, aunque no pueda mirarlo directamente.

¡Mi entendimiento no puede alcanzar esa luz!; es demasiado resplandeciente para comprenderla, y tampoco los ojos de mi alma soportan el mirarla por mucho tiempo. Su fulgor la deslumbra, su sublimidad la supera, su inmensidad la anonada, su amplitud la ofusca.

¡Oh luz suprema e inaccesible! ¡Oh verdad íntegra y feliz, qué lejos estás de mí que estoy tan cerca de ti! ¡Qué lejos estás de mi presencia, mientras yo siempre estoy en la tuya!

En todas partes estás presente e íntegra, y yo no te veo. Me muevo y existo en ti, y, sin embargo, no puedo alcanzarte. Estás dentro y alrededor de mí y no te siento.

Te ruego, Señor, que te conozca y te ame para que encuentre en ti mi alegría. Y si en esta vida no puedo alcanzar la plenitud, que al menos crezca de día en día hasta que llegue a aquella plenitud. Que en esta vida se haga más profundo mi conocimiento de ti, para que allí sea completo; que tu amor crezca en mí para que allí sea perfecto, y que mi alegría, grande en esperanza, sea completa en la posesión.

Señor, por medio de tu Hijo nos ordenas e incluso nos aconsejas que pidamos, y prometes que recibiremos, para que nuestro gozo sea perfecto. Yo te pido, Señor, como nos aconsejas por medio de nuestro admirable consejero, que reciba lo que prometes por tu fidelidad, para que mi gozo sea perfecto. Yo te pido, Dios veraz, que reciba, para que mi gozo sea perfecto.

Entre tanto, que esto sea lo que medite mi mente, proclame mi lengua, ame mi corazón y hable mi boca. Que sea el hambre de mi alma, y la sed de mi cuerpo: que todo mi ser lo desee, hasta que entre en el gozo del Señor, que es Dios trino y uno, bendito en todos los siglos. Amén.

domingo, 20 de abril de 2014

ADONAI , RESURRECCIÓN DEL SEÑOR !!



Entrevista Exclusiva con el Padre Jorge Anibal Beigbeder de la Parroquia Ntra. Sra del Valle de Ezeiza, Director Espiritual de   "Teléfono de la Vida" del servicio de Promoción y Defensa de la Vida de la Diócesis de Lomas de Zamora.





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jueves, 17 de abril de 2014

Francisco lavó los pies a doce ancianos y discapacitados




"La alegría sacerdotal tiene como hermana a la pobreza", señaló el Papa durante la homilía de la celebración de la Misa Crismal de este Jueves Santo.


El papa Francisco ofició esta mañana la misa Crismal en la basílica de San Pedro y por la tarde (hora local) salió del Vaticano para realizar el lavado de los pies, para lo que eligió a doce enfermos y discapacitados.

Tras haber abierto los ritos de la semana santa con la Procesión de las Palmas y la misa solemne de la jornada del pasado Domingo de Ramos, hoy celebró en la basílica de San Pedro la Misa Crismal, en la que los sacerdotes renuevan las promesas sacerdotales, pobreza, castidad y obediencia.

Durante la homilía de la Misa crismal, Francisco señaló: "Me gusta pensar la alegría contemplando a nuestra señora María", comenzó el Sumo Pontífice. "Creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña. El sacerdote es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza. Soy sacerdote porque él miró con bondad mi pequeñez y desde esa pequeñez recibimos nuestra alegría", afirmó.

Francisco le habló a los sacerdotes de todo el mundo y se refirió a la función de ellos dentro de la Iglesia. "Encuentro tres rasgos significativos: es una alegría que nos unge, es una alegría incorruptible y es una alegría misionera. Una alegría que nos unge a penetrar lo íntimo de nuestro corazón. Diría ungidos hasta los huesos. Nuestra alegría que brota desde adentro es el eco de nuestra unción".

"Una alegría incorruptible que el Señor prometió y nadie nos puede quitar. Nuestra alegría siempre puede ser renovada. Incluso en los momentos de tristeza el pueblo de Dios es capaz de custodiar la alegría. Es capaz de ayudarte a abrir el corazón y encontrar una renovada alegría", enfatizó.

"La alegría sacerdotal es una alegría que tiene como hermana a la pobreza", comentó; y unos segundos más tarde dijo que también "tiene como hermana a la obediencia".

"El sacerdote que pretende encontrar la identidad sacerdotal buceando introspectivamente en su interior quizás no encuentre otra cosa que señales de salida. Si no sales de ti mismo el oleo se vuelve rancio y la unción no puede ser fecunda. Salir de si mismo supone despojo de sí, implica pobreza", expresó.

"Le pido al Señor Jesús que confirme la alegría sacerdotal de los que tienen varios años de ministerio".

Esta ceremonia marca el inicio del Triduo Pasqual, el periodo de tiempo en el que los católicos conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

En la celebración del Jueves Santo, el papa Jorge Bergoglio introdujo el año pasado, continuando la tradición de cuando era arzobispo de Buenos Aires, el salir fuera del Vaticano para efectuar el lavado de pies a doce personas, imitando lo realizado por Jesús con los apóstoles antes de la Ultima Cena.

El año pasado, Francisco lavó los pies de doce menores recluidos en una cárcel romana, mientras que esta tarde acudirá a la iglesia de Santa María de la Providencia, en Roma, para lavar los pies a doce discapacitados de distinta edad, nacionalidad y pertenencia religiosa.

Los pacientes tienen entre 20 y 70 años, y sufren de enfermedades degenerativas y problemas neuromotores, así como párkinson y alzheimer.

La celebración de la Semana Santa continuará mañana, Viernes Santo, con la misa de la Pasión del Señor en la basílica de San Pedro y por la noche a las 21.15 hora italiana (19.15 GMT) acudirá al Coliseo de Roma para el tradicional Vía Crucis.

Las meditaciones de este Via Crucis han sido escritas este año, por voluntad del papa, por Monseñor Giancarlo Maria Bregantini, arzobispo italiano de Campobasso, siguiendo el esquema clásico tradicional de las XIV Estaciones.

Bregantini tratará en sus textos asuntos como el pecado, la economía y la crisis financiera, la corrupción o la indiferencia ante los inmigrantes y el problema del desempleo.

El sábado Franisco celebrará en la basílica de San Pedro la Vigilia Pascual y al día siguiente, Domingo de Resurrección, oficiará la Misa de Resurrección e impartirá la tradicional bendición Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma y a todo el mundo).

El 21 de abril, conocido como el "Lunes del ángel", el papa Francisco rezará a mediodía la oración mariana del Regina Coeli con los fieles y peregrinos que se darán cita en la Plaza de San Pedro para escuchar sus palabras y recibir su bendición apostólica.

En el evangelio de esta noche, Jesus lava los pies a sus amigos. Trajo alivio fisico, pero algo mas. Jesus les dice a sus dicipulos, "El que se ha bañado no necesita lavarse mas que los pies." El baño completo refiere a bautismo. Lavarse los pies refiere a una limpieza post-bautismal que trae alivio y liberacion. Para nosotros los catolicos, el Sacramento de Reconciliacion es una limpieza post-bautismal. Pero esa limpieza puede sucederse en otras formas - por ejemplo en la Vigilia Pascual cuando renovamos nuestros votos bautismales.

Después de lavar los pies a sus discipulos, dice que ha dado ejemplo para nosotros

Es signficiante que Jesus lava los pies a sus discipulos antes de celebrar la Eucaristia con ellos. Los preparo para participar en aquella primera misa. Nos da un ejemplo de como debemos prepararnos para participar en estos misterios. Necesitamos la limpieza bautismal de una buena confesion o al menos un buen acto de contricion, como tenemos en el rito penitencial. Y podemos lavarnos los pies uno al otro - para liberar al otro de sus cargos y angustias. Como Jesus nos dice, "Les he dado un ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, tambien ustedes lo hagan."



Jesús dijo a sus discípulos en la Última Cena: «Hijitos, me queda poco de estar con vosotros... Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,33-35).


MUCHA PAZ TIENEN LOS QUE AMAN TUS LEYES


San León Magno, Sermón 95,8-9 sobre las bienaventuranzas

Con toda razón se promete a los limpios de corazón la bienaventuranza de la visión divina. Nunca una vida manchada podrá contemplar el esplendor de la luz verdadera, pues aquello mismo que constituirá el gozo de las almas limpias será el castigo de las que estén manchadas. Que huyan, pues, las tinieblas de la vanidad terrena y que los ojos del alma se purifiquen de las inmundicias del pecado, para que así puedan saciarse gozando en paz de la magnífica visión de Dios.

Pero para merecer este don es necesario lo que a continuación sigue: Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Esta bienaventuranza, amadísimos, no puede referirse a cualquier clase de concordia o armonía humana, sino que debe entenderse precisamente de aquella a la que alude el Apóstol cuando dice: Estad en paz con Dios, o a la que se refiere el salmista al afirmar: Mucha paz tienen los que aman tus leyes, y nada los hace tropezar.

Esta paz no se logra ni con los lazos de la más íntima amistad ni con una profunda semejanza de carácter, si todo ello no está fundamentado en una total comunión de nuestra voluntad con la voluntad de Dios. Una amistad fundada en deseos pecaminosos, en pactos que arrancan de la injusticia y en el acuerdo que parte de los vicios nada tiene que ver con el logro de esta paz. El amor del mundo y el amor de Dios no concuerdan entre sí, ni puede uno tener su parte entre los hijos de Dios si no se ha separado antes del consorcio de los que viven según la carne. Mas los que sin cesar se esfuerzan por mantener la unidad del Espíritu con el vinculo de la paz jamás se apartan de la ley divina, diciendo, por ello, fielmente en la oración: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Estos son los que obran la paz, éstos los que viven santamente unánimes y concordes, y por ello merecen ser llamados con el nombre eterno de hijos de Dios y coherederos con Cristo; todo ello lo realiza el amor de Dios y el amor del prójimo, y de tal manera lo realiza que ya no sienten ninguna adversidad ni temen ningún tropiezo, sino que, superado el combate de todas las tentaciones, descansan tranquilamente en la paz de Dios, por nuestro Señor Jesucristo, que, con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 16 de abril de 2014

DIOS ACTÚA EN EL MOMENTO MÁS DIFÍCIL


VÍDEO - EL PAPA RESUME EN ESPAÑOL SU CATEQUESIS: DIOS ACTÚA EN EL MOMENTO MÁS DIFÍCIL






CÓMO ESCRIBIÓ SAN FRANCISCO LA REGLA Y CÓMO SE LA APROBÓ EL PAPA INOCENCIO III


Tomás de Celano: Vida primera, 32-34

Viendo el bienaventurado Francisco que el Señor Dios le aumentaba de día en día el número de seguidores, escribió para sí y sus hermanos presentes y futuros, con sencillez y en pocas palabras, una forma de vida y regla, sirviéndose, sobre todo, de textos del santo Evangelio, cuya perfección solamente deseaba. Añadió, con todo, algunas pocas cosas más, absolutamente necesarias para poder vivir santamente. Entonces se trasladó a Roma con todos los hermanos mencionados queriendo vivamente que el señor papa Inocencio III le confirmase lo que había escrito.

Por aquellos días se encontraba en Roma el venerable obispo de Asís, Guido, que honraba en todo a San Francisco y a sus hermanos y los veneraba con especial afecto. Al ver a San Francisco y a sus hermanos, llevó muy a mal su presencia, pues desconocía el motivo; temió que quisieran abandonar su propia región, en la cual el Señor había comenzado a obrar cosas extraordinarias por medio de sus siervos. Mucho le alegraba el tener en su diócesis hombres tan excelentes, de cuya vida y costumbres se prometía grandes cosas. Mas, oído el motivo y enterado del propósito de su viaje, se gozó grandemente en el Señor, empeñando su palabra de ayudarles con sus consejos y recursos.

San Francisco se presentó también al reverendo señor obispo de Sabina, Juan de San Pablo, que figuraba entre los príncipes y personas destacadas de la curia romana como despreciador de las cosas terrenas y amador de las celestiales. Le recibió benigna y caritativamente y apreció sobremanera su deseo y resolución.

Mas, como era hombre prudente y discreto, le interrogó sobre muchas cosas, y le aconsejó que se orientara hacia la vida monástica o eremítica. Pero San Francisco rehusaba humildemente, como mejor podía, tal propuesta; no por desprecio de lo que le sugería, sino porque, guiado por aspiraciones más altas, buscaba piadosamente otro género de vida. Admirado el obispo de su fervor y temiendo decayese de tan elevado propósito, le mostraba caminos más sencillos. Finalmente, vencido por su constancia, asintió a sus ruegos y se ocupó con el mayor empeño, ante el papa, en promover esta causa.

Presidía a la sazón la Iglesia de Dios el papa Inocencio III, pontífice glorioso, riquísimo en doctrina, brillante por su elocuencia, ferviente por el celo de la justicia en lo tocante al culto de la fe cristiana. Conocido el deseo de estos hombres de Dios, previa madura reflexión, dio su asentimiento a la petición, y así lo demostró con los hechos. Y, después de exhortarles y aconsejarles sobre muchas cosas, bendijo a san Francisco y a sus hermanos, y les dijo: «Id con el Señor, hermanos, y, según Él se digne inspiraros, predicad a todos la penitencia. Cuando el Señor omnipotente os multiplique en número y en gracia, me lo contaréis llenos de alegría, y yo os concederé más favores y con más seguridad os confiaré asuntos de más transcendencia».

San Francisco con sus hermanos, pletóricos de gozo por los dones y beneficios de tan gran padre y señor, dio gracias a Dios omnipotente, que ensalza a los humildes y hace prosperar a los afligidos. Inmediatamente fue a visitar el sepulcro del bienaventurado Pedro, y, terminada la oración, salió de Roma con sus compañeros, tomando el camino que lleva al valle de Espoleto. Durante el camino iban platicando entre sí sobre los muchos y admirables dones que el clementísimo Dios les había concedido: cómo el vicario de Cristo, señor y padre de toda la cristiandad, les había recibido con la mayor amabilidad; de qué forma podrían llevar a la práctica sus recomendaciones y mandatos; cómo podrían observar con sinceridad la Regla que habían recibido y guardarla indefectiblemente; de qué manera se conducirían santa y religiosamente en la presencia del Altísimo; en fin, cómo su vida y costumbres, creciendo en santas virtudes, servirían de ejemplo a sus prójimos. Y mientras los nuevos discípulos de Cristo iban así conversando ampliamente sobre estos temas en aquella escuela de humildad, avanzaba el día y pasaban las horas.


FÓRMULA PARA RENOVAR LA PROFESIÓN:


Para alabanza y gloria de la Santísima Trinidad.
Yo, hermano/a N. N. (cada uno dice su nombre en voz baja),
puesto que el Señor me dio la gracia
de seguir más de cerca el Evangelio
y las huellas de nuestro Señor Jesucristo,
delante de los hermanos aquí presentes,
con fe firme y voluntad decidida,
renuevo ante Dios santo y omnipotente
mis votos religiosos,
comprometiéndome a vivir religiosamente
durante toda mi vida
en obediencia, en pobreza y en castidad,
observando la forma de vida de san Francisco.
Igualmente me entrego de todo corazón a mi Fraternidad,
para que, con la acción eficaz del Espíritu Santo,
guiado por el ejemplo de María Inmaculada,
con la intercesión de nuestro padre san Francisco
y de todos los santos,
y con vuestra ayuda fraterna,
pueda tender constantemente a la perfección de la caridad,
en el servicio de Dios, de la Iglesia y de los hombres.

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lunes, 7 de abril de 2014







SI CREES VERAS LA GLORIA DE DIOS




Dios quiere que tu presencies su Gloria en la situación en la que te encuentres, solo basta creer, es tiempo de levantarnos en fe y tener la convicción de que por más que tenga días, meses, de muerto y aún más, aunque parezca que huele mal, eso que murió puede volver a resucitar; si solo crees. El Señor es poderoso para sanar al que está enfermo, Él es poderoso para intervenir en todas tus situaciones conflictivas, Él es poderoso para hacer todas las cosas nuevas.
SI CREES VERAS LA GLORIA DE DIOS.